jueves, 14 de junio de 2007

La oposición civilización/barbarie

Beatriz Sarlo, en su Borges, un escritor en las orillas dice: "Borges dibujó uno de los paradigmas de la literatura argentina: una literatura construida, como la nación misma, en el cruce de la cultura europea con la inflexión rioplatense del castellano en el escenario de un país marginal."

Esta dicotomía no solo esta presente en su obra y en su ser como escritor latinoamericano, sino también en su propia vida. Por eso elijo para estudiarla, la obra que Borges consideró y enunció como la más autobiográfica de todas ellas: el cuento El Sur.

Para empezar, Borges, al igual que Juan Dalhman, desciende de dos orígenes distintos. Y Dahlmann es además, un oscuro bibliotecario, como lo fue Borges en los años 40, cuando escribe este cuento.

"El hombre que desembarcó en Buenos Aires en 1871 se llamaba Johannes Dahlmann y era pastor de la Iglesia evangélica; en 1939, uno de sus nietos, Juan Dahlmann, era secretario de una biblioteca municipal en la calle Córdoba y se sentía hondamente argentino. Su abuelo materno había sido aquel Francisco Flores, del 2 de infantería de línea, que murió en la frontera de Buenos Aires, lanceado por indios de Catriel: en la discordia de sus dos linajes, Juan Dahlmann (tal vez a impulso de la sangre germánica) eligió el de ese antepasado romántico, o de muerte romántica."

También como Borges, Dahlmann aprecia los viejos libros y las ediciones raras.

"Dahlmann había conseguido, esa tarde, un ejemplar descabalado de Las Mil y Una Noches de Weil; ávido de examinar ese hallazgo, no esperó que bajara el ascensor y subió con apuro las escaleras; algo en la oscuridad le rozó la frente, ¿un murciélago, un pájaro? En la cara de la mujer que le abrió la puerta vio grabado el horror, y la mano que se pasó por la frente salió roja de sangre."

Pero lo mas autobiográfico, sea quizás que este accidente que se narra coincide con uno que el escritor tuvo en la vigilia de la Nochebuena del año1938, y por el que estuvo internado y "por morir", según dijo él mismo.

El cuento continúa y nos dice que la herida es profunda, y que la infección hunde a Dahlmann en la fiebre y el delirio pero que finalmente, después de varios días de inconciencia, los médicos lo declaran fuera de peligro. En este punto el relato gira, se desdobla y dice: A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”. A partir de aquí lo que el lector puede interpretar sobre lo que sucede oscila entre un probable delirio de Dahlmann -que se encontraría aún en la clínica pero soñando con un viaje en la estancia- o la real escisión de un personaje en dos -la versión que yo prefiero- es decir de un Dalhmann en dos, de un Borges en dos.

Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres”

La escisión del personaje de Dahlmann se da conforme a la oposición que planteo: Dahlmann es un intelectual, un hombre de cultura, un civilizado pero también es un hombre del sur, un gaucho, un bárbaro.

“Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado.”

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