El abismo es aquello que abarca todo –si, todo-. Es la no-representación, el no-encuadre, la no-abstracción. Y como tal es un absurdo irrealizable, pero fantástico.
El Aleph, la memoria de Funes y el mapa del gran imperio, son algunos de los textos que abordan el tema del abismo.
Beatriz Sarlo dice "Entiendo a "Funes el memorioso" como puesta en escena ficcional de lo que sucede cuando la memoria está esclavizada por la experiencia directa. Funes puede recordar infinitamente pero es incapaz de pensar: Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos". (...)
"El destino de Irineo Funes (...) es quedar preso de la materia de su experiencia. Encerrado en un mundo donde no hay categorías sino percepciones, Funes puede proponerse sólo tareas imposibles: las del arte clasificatorio, muchas veces ironizadas por Borges."
Lo mismo sucede en el caso del mapa del Gran Imperio, porque, ¿Qué función podría cumplir el mapa de un país tan grande como el mismo paìs? Los cartógrafos del imperio quedan esclavizados en la intención de hacer el mapa más detallado posible, y no ven que esto deriva de la incapacidad de representar al imperio, de abstraerlo.
Por su parte, el Aleph es lo que yo definiría como un no-encuadre, es la superposición espacial y temporal de todos los puntos del universo en uno solo. "El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo."
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